Estos tiempos actuales son difíciles, duros. Las malas noticias no parecen detenerse y aunque las Señoras Betti son mujeres fuertes en la fe, también tienen momentos de debilidad, como todos nosotros.

Aquí adentro, están relativamente a salvo de lo que sucede en el mundo exterior. Pero allá afuera están sus hijos, sus hijas, nietas, familia y seres queridos que siguen expuestos a muchos riesgos.

Y lo que pueden hacer las Mamás, Abuelas, Hermanas, Tías Betti, que están aquí adentro, es orar, rezar, pedir por todas y todos ustedes.

Ellas les tienen en sus corazones y solo repetiré lo que las he escuchado decir: "Dios quiera que se estén cuidando".

Cuídense... por ellas y por ustedes.