Corría el primero de septiembre de 1918.

La Primera Guerra Mundial estaba a punto de terminar con la derrota de Alemania. Se desataba la pandemia de gripe española, cobrando la vida de casi 40 millones de personas a nivel mundial. Nacían Rita Hayworth, Nelson Mandela y Luis Aguilar... ah, y también nacía la gran Natasha.

Licenciada en Filosofía y Letras por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue el amor de un mexicano y un español, de quienes enviudó. Incansable viajera europea y con un carácter de los que ya no existen, Natasha es una fuerza de la naturaleza.

"Yo no quería llegar a tanto", dice al escuchar Las Mañanitas por ciento dos años en su vida. "Espero que Dios no se haya olvidado de mi".

Y así es. Dios no se ha olvidado de ella. Por el contrario. Nos ha permitido conocer a una mujer que aún dentro de la dureza de su carácter, tiene un corazón sensible, tierno y con espacio para un amor secreto... muy secreto.

Natasha, hoy bailamos y cantamos por ti. Felices ciento dos años de vida. Más de un siglo en esta tierra y sigues sorprendiéndonos con la fuerza de tu ser.

Fuerza Natural.