No podrían parecer más diferentes y sin embargo son tan parecidas.

Arminda y Aurora, sentadas, frente a la puerta de la recepción, viendo pasar los días, deseando que la cuarentena termine pronto para ver a sus familias, sus hijas, hijos, hermanos, sobrinas, a quienes tienen meses de no ver.

Pero no están tristes, pues se tienen la una a la otra, y tienen a decenas de Hermanas Betti más que se acompañan y se cuidan.

Mientras esperan, dejando pasar el tiempo en el deseo de volver a abrazar a sus seres queridos.